Durante décadas, el marketing fue una dictadura. Las empresas decidían qué fabricar (Producto), a qué Precio, dónde ponerlo (Punto de venta) y cómo gritárselo al mundo (Promoción). Era el modelo de las 4P. Si tenías suficiente presupuesto para anuncios en televisión, ganabas. Pero llegó internet, llegaron las redes sociales y, sobre todo, llegó el poder…